Calidad de Vida
La casa fue perfecta durante veinticinco años
Los cuartos se llenaron. La escalera se usó veinte veces por día. El jardín tuvo arco, pileta, asados y cumpleaños. La mesa larga tuvo sentido los fines de semana. Y después, de a poco, la casa se fue quedando en silencio. Nadie planifica esta etapa. Simplemente llega, y la casa que fue perfecta empieza a dejar de serlo.

Las señales que aparecen
"Vivimos en la planta baja, arriba no subimos nunca."
"El invierno me sale una fortuna en calefaccionar cuartos vacíos."
"Todos los años hay algo: el techo, la pintura, la caldera, una humedad."
"Se me va el fin de semana entero cortando el pasto y arreglando cosas."
"Si nos vamos quince días de viaje, me quedo pensando en la casa y su mantenimiento."
Antes de pensar en un departamento
El departamento resuelve el mantenimiento, pero es un cambio de vida completo. Se pierde el jardín, la parrilla, la puerta que da a la vereda, el espacio para que vengan los nietos. Y se cambia un gasto de mantenimiento por otro: las expensas.
Pero hay una opción: una casa nueva, moderna, más chica, linda y más eficiente, en el mismo barrio de siempre, hecha para la vida de hoy y lo que viene.
Qué necesita una casa en esta etapa
Todo en una planta. Sin escaleras. Hoy es comodidad. En quince años es autonomía.
Seguridad. Una casa compacta es una casa más fácil de cuidar: menos frentes, menos aberturas, todo a la vista. Podés irte quince días tranquilo.
Ambientes integrados. Living, comedor y cocina en un solo espacio luminoso. Menos metros, mejor usados.
Jardín de disfrutar, no de mantener. Verde proporcionado, con galería y parrilla, porque los domingos se siguen haciendo.
Instalaciones nuevas de verdad. Agua, gas y electricidad renovadas por completo. Aberturas de PVC con doble vidrio hermético, que aíslan y bajan la factura. Fin de la lista de arreglos anuales.
Un cuarto que sobre. Para los hijos, los nietos, el escritorio. Menos metros no es cerrarle la puerta a nadie.
La cuenta que casi nadie hace
La casa grande en la que vivís hoy probablemente valga más que una casa nueva, más chica, en el mismo barrio. Esa diferencia es capital que se libera. Y a eso hay que sumarle lo que dejás de gastar todos los meses en calefaccionar, mantener y arreglar.
Es una de las pocas mudanzas que mejora la calidad de vida y la situación financiera al mismo tiempo.
No te vas a ningún lado
Seguís en San Isidro, en Beccar, en Martínez, en Lomas, en Punta Chica o en Olivos. A la misma distancia del club, de la panadería, de tus amigos, de tus hijos.
Cambiás la casa, no la vida.
En CosCor transformamos propiedades con potencial de Zona Norte en casas a estrenar, listas para entrar a vivir. Y si comprás antes o durante la obra, definís cómo se termina cada ambiente para que se adapte a esta etapa y a la que viene.
Si estás en este momento, escribinos. Te mostramos qué tenemos en tu zona y hacemos la cuenta juntos.